“Nos sentimos muy contentos de nuestra decisión y le damos las gracias a Sylvia por toda su ayuda”

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Queríamos compartir nuestra experiencia con respecto a nuestro proceso de inmigración hacia Canadá. Como muchos, nunca pensamos que íbamos a salir de Venezuela, tanto mi esposo como yo, teníamos trabajos estables y nuestros tres hijos estaban en su colegio. Los temas de seguridad comenzaron a empeorar y con el secuestro de un familiar muy cercano decidimos que debíamos buscar una alternativa (Plan “B”) para tener a dónde ir en caso que la cosa se pusiera peor. Los dos somos venezolanos y no teníamos la posibilidad de solicitar ninguna otra nacionalidad.

Mi esposo realmente no estaba nada convencido de irse del país, tenía un buen trabajo, y le angustiaba mucho el comenzar una vida nueva en otro país teniendo que mantener a una familia de cinco. Además, siempre estábamos a la espera y todavía lo estamos de que el país mejore.

Como son las cosas de Dios, un amigo me comentó que estaban buscando traductores en Canadá (yo soy abogado e intérprete público venezolana), así que en la noche me puse a investigar un poco. Pocos días después, conversando con otra amiga me comenta que está estudiando francés para solicitar la residencia permanente. Y me dice que los está ayudando Sylvia Bselis de Viva en Canadá. En ese momento decidí contactarla. Total, no tenía nada que perder.

Tuvimos una primera reunión en el Valle Arriba Athletic Center. Nos explicó claramente cómo era el proceso y cómo debíamos enfocar nuestra solicitud basándose en nuestro perfil. Nos dio muy buena impresión y mucha confianza y decidimos contratarla. Sylvia nos guió en cada uno de los pasos que debíamos tomar, nos ayudó a rellenar todas las planillas y hacer todo el papeleo necesario. Aún cuando las autoridades canadienses dicen que es un proceso sencillo, no lo es. Son muchas planillas y demasiados detalles. Nosotros siempre hacemos todos los trámites directamente sin contratar a nadie, pero en este caso en particular, la ayuda de Sylvia fue clave para el éxito de nuestra solicitud.

En nuestro caso, el proceso fue sumamente rápido. Sylvia nos había comentado que el proceso podía durar entre dos y tres años, y para nuestra sorpresa en año y medio nos habían aprobado la solicitud. Estábamos impactados y felices con la rapidez del proceso y con la asesoría de Sylvia, aún cuando todavía no estábamos listos psicológicamente para comenzar nuestra vida en Canadá.

Hicimos el “landing” en agosto del 2012. Decidimos darle un tiempo adicional a Venezuela para ver si la cosa mejoraba. Viendo que se nos vencía el plazo que teníamos para venirnos a Canadá y poder así mantener la residencia, en agosto del 2014 decidimos mudarnos. No fue un proceso fácil, es doloroso dejar su país y a las personas que uno tanto quiere atrás.

Una vez que llegamos en Canadá, a nuestra casa, nos quedamos sorprendidos de la amabilidad y calidez con que nuestros vecinos nos dieron la bienvenida. Fue realmente emocionante, a los pocos días de mudarnos recibimos una tarjeta firmada por casi todos los vecinos de la calle, con una botella de vino, una caja de galletas y un sirope de maple. Una de mis vecinas, que había sido profesora del colegio que le tocaba ir a mis hijos, llamó a la Presidenta del Consejo de Padres y Representantes del colegio para comentarle que habíamos llegado de Venezuela y que por favor nos ayudara. Fue realmente conmovedor. No sé porqué nos recibieron de esta forma tan especial, pero hizo de nuestros primeros días en Canadá mucho más fácil. A la fecha, tanto nosotros, como nuestros hijos, seguimos siendo muy amigos de nuestros vecinos y de sus hijos.

De las cosas que más me ha impresionado de Canadá, y por lo cual estoy sumamente agradecida con este país, es que es un país que está acostumbrado a recibir a personas de todas partes del mundo y lo hace con los brazos abiertos. Mis hijos (que tenían 4, 6 y 8 años) llegaron sin hablar inglés, y en el colegio los ayudaron muchísimo, el profesor de ESL (English as a Second Language) los sacaba todos los días de clase para ayudarlos con todas las actividades, para ponerlos al mismo nivel que el resto de los estudiantes. Al año de estar en Canadá ya estaban en el mismo nivel.

Además, que hay una cantidad de programas gratuitos del gobierno para ayudar a los inmigrantes a establecerse, a buscar trabajo y adaptarse a la nueva sociedad. Esto, sin duda, es una gran ventaja, ya que en muchos países los locales ven con malos ojos y tratan de manera despectiva a los inmigrantes. Eso no lo van a encontrar en Canadá.

Ya tenemos casi tres años en Canadá. Mi esposo está trabajando en una firma de abogados. Yo sigo trabajando desde mi casa como traductora legal. Los niños están muy contentos en su colegio, felices de poder caminar solos todas las mañana para ir al colegio y de poder jugar en la calle basketball, hockey, montar patineta, bicicleta y pare de contar. Tienen muchísimos amigos, y nosotros también hemos hecho muy buenos amigos, muchos de ellos venezolanos y otros canadienses. Nos sentimos muy contentos de nuestra decisión y le damos las gracias a Sylvia por toda su ayuda.

Durante nuestro proceso de inmigración, Sylvia siempre nos ayudó en cada paso, dándonos la asesoría adecuada, despejando muchas dudas y temores. Su amplio conocimiento sobre el proceso de inmigración, siempre al día con todos los cambios en materia de legislación y de procedimientos, su profesionalismo, honestidad, su rapidez de respuesta y su buen trato hicieron que nuestro proceso de inmigración fuera un éxito. No dudo en recomendarla de la forma más amplia posible, y sin duda la volveríamos a contratar.

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